A primera vista, la Legacy transmite una imagen moderna y dinámica. El casco presenta una combinación de superficies limpias y líneas fluidas, mientras que la cubierta blanca y los tapizados en diferentes tonos de gris generan una estética contemporánea. El parabrisas acompaña las líneas generales y proporciona protección al puesto de gobierno sin quitarle protagonismo a la configuración de proa abierta.
Pero más allá de su apariencia, uno de los principales atributos del modelo está en la manera en que aprovecha sus dimensiones. La proa se convierte en un verdadero ambiente social, el puesto de gobierno ocupa una posición central y la zona de popa mantiene una relación directa con el agua a través de su plataforma. El resultado es una lancha que puede utilizarse para diferentes actividades: paseos familiares, salidas deportivas, fondeo, deportes náuticos o simplemente disfrutar de una jornada sobre el río.
La silueta lateral es uno de los puntos: sus 6,77 m de eslora le permiten desarrollar una cubierta amplia sin perder el carácter deportivo. La proa presenta una geometría lanzada y una obra muerta de líneas relativamente bajas. El resultado es una imagen dinámica cuando se observa la embarcación navegando. Si bien la Legacy tiene una clara orientación deportiva, también incorpora recursos propios de una embarcación familiar en una combinación equilibrada. El parabrisas ocupa una posición central y la plataforma de popa funciona como conexión con el agua.
Está revestida con una superficie de aspecto símil madera y ofrece un espacio práctico para embarcar, desembarcar, acceder al motor o disfrutar de un baño. Ese sector adquiere especial importancia durante las jornadas de fondeo ya que, en una lancha recreativa moderna, la relación con el agua forma parte de la experiencia. En conjunto, el diseño exterior logra un equilibrio entre deportividad y funcionalidad, con una apariencia dinámica, pero que no sacrifica la comodidad de la cubierta a bordo.
Con 2,55 m de manga, la embarcación consigue generar distintos ambientes sin que la cubierta se perciba saturada. La proa funciona como un salón exterior. Los asientos perimetrales permiten acomodar a varios pasajeros y generan un espacio agradable cuando la embarcación navega a velocidad moderada o permanece fondeada. El diseño de los respaldos y laterales proporciona una sensación de contención, mientras que la combinación de tapizados grises y oscuros aporta una imagen moderna.
El sector delantero puede utilizarse para conversar, descansar o disfrutar del paisaje y, dependiendo de la configuración, también como espacio para tomar sol. El puesto de gobierno ocupa una posición estratégica: desde allí, el timonel dispone de una buena visual hacia proa y los laterales, algo importante teniendo en cuenta la capacidad de prestaciones de la embarcación.
A popa se genera un muy buen espacio de asientos con forma de “L” como para pasar una relajante jornada de fondeo o ir disfrutando de una buena navegación. El puntal de 1,38 m contribuye además a una sensación de volumen y a proporcionar una altura de borda adecuada, lo que mejora la percepción de seguridad.
Sin dudas, uno de los puntos fuertes de este nuevo modelo de Regnícoli es el baño debajo de la consola del acompañante, con un gran volumen interno, sorprendente altura interior y buena funcionalidad, que garantiza la posibilidad de poder permanecer a bordo durante varias horas muy cómodamente. En ese sentido, la Legacy interpreta una tendencia cada vez más importante en el mercado: la lancha como plataforma de entretenimiento.
La verdadera personalidad deportiva del astillero Regnícoli aparece cuando entra en planeo. Es allí donde el diseño del casco, el motor, la distribución de pesos y la ergonomía del puesto de gobierno tienen que trabajar en conjunto. La salida al planeo constituye uno de los momentos más interesantes de la navegación. A medida que aumenta la potencia, la embarcación modifica su actitud longitudinal y comienza a apoyarse progresivamente sobre las superficies de planeo del casco.
La unidad de prueba equipaba un motor fuera de borda Suzuki de 325 HP, el cual respondió muy suavemente en todo momento. El fondo, buena “V” con dos deflectores por banda y geometría variable que, sumada a la de proa y al volumen de la obra muerta, colaboran en la percepción de seguridad cuando se enfrentan a pequeñas olas.
Algunas marcas que logramos obtener fueron –a 3.800 RPM– una velocidad crucero de 27 nudos y, a 6.200 RPM, una marca de 49 nudos. Los consumos del Suzuki 325 fueron muy contenidos y lógicos en relación al peso de la embarcación y la potencia del motor, arrojando unos 30 l/h a régimen de crucero y 90 l/h a todo gas.
Por último, podemos decir que esta nueva embarcación demuestra una buena adaptación a diferentes formas de utilización. A velocidades moderadas funciona como una cómoda lancha familiar; cuando se incrementa el régimen, aparece su carácter deportivo. Esta dualidad es probablemente su principal virtud. No obliga al usuario a elegir entre prestaciones y confort, sino que propone ambas posibilidades dentro de un mismo concepto.
Fuente: weekend.perfil.com
