Once años después de su última presentación, Novak Djokovic reapareció en el ATP 500 de Beijing con el brillo de siempre. El seis veces campeón del certamen no tuvo mayores equivalencias y derrotó al portugués Nuno Borges por 6-3 y 7-6 (2) en una hora y 52 minutos de juego, estirando a 30 su impresionante récord de partidos sin derrotas en la capital china.
Para el serbio, de 39 años, este triunfo representó un verdadero punto de inflexión. Se trató de su primera victoria oficial en el circuito tras 85 días de sequía, luego de lo que había sido su dolorosa y prematura caída ante el argentino Mariano Navone en la ronda inicial del último Abierto de Estados Unidos.
Mariano Navone se sumó a la selecta lista de argentinos que derrotaron a Novak Djokovic
Sobre el polvo del Centro Nacional de Tenis, el exnúmero uno del mundo expuso destellos de su vigencia tenística. Se despachó con ocho aces y ratificó una efectividad letal al quedarse con el 88% de los puntos disputados con su primer servicio.
Pese a haber requerido asistencia médica durante el desarrollo del segundo parcial, el propio protagonista llevó tranquilidad al asegurar que se encuentra en óptimas condiciones físicas.
Fiel a su mentalidad ganadora, Nole dejó en claro que su hambre de gloria no se negocia: “No puedo conformarme con las primeras rondas de un torneo y estar contento con eso. Siempre aspiro a las últimas rondas de cualquier torneo en el que juego”.
A diferencia de las últimas temporadas, donde solía priorizar el Masters 1000 de Shanghai en esta época del año, Djokovic confesó que regresar a Beijing figuraba al tope de sus prioridades. En ese sentido, destacó las renovadas instalaciones del complejo y se mostró conmovido por el afecto incondicional de los fanáticos locales.
Con el boleto a los octavos de final asegurado, el horizonte ya le presenta un nuevo desafío al serbio: en la siguiente instancia se medirá ante el local Bu Yunchaokete, quien viene de dejar en el camino al argentino Juan Manuel Cerúndolo.
Fuente: 442.perfil.com
