El fútbol brasileño quedó involucrado en la disputa política de cara a las elecciones presidenciales. Flamengo y otros clubes exhibieron mensajes contra la prohibición de las apuestas online impulsada por el gobierno de Lula, una medida que amenaza una fuente millonaria de ingresos por patrocinios.
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La campaña “Prohibir no es proteger”, promovida por entidades del sector, sostiene que las restricciones pueden empujar a los usuarios hacia plataformas clandestinas. Los clubes, por su parte, advierten sobre el impacto económico que tendría perder esos acuerdos comerciales.
El reclamo representa un cuestionamiento a una política del oficialismo y puede beneficiar indirectamente a sus opositores, entre ellos Flávio Bolsonaro, quien se manifestó contra la medida. Sin embargo, oponerse a Lula en este tema no significa respaldar electoralmente a su rival. El desenlace también dependerá del Congreso y de la Justicia brasileña. Mientras tanto, las camisetas del fútbol se convirtieron en otro escenario de una discusión que combina intereses económicos, regulación y campaña electoral.
Entre los clubes que se verán afectados por las restricciones a las apuestas online en Brasil aparecen Flamengo, Botafogo, Fluminense, São Paulo, Corinthians, Santos, Palmeiras y Cruzeiro, entre otros. La reacción trascendió al equipo carioca: al menos 23 instituciones recurrieron al Supremo Tribunal Federal (STF) para cuestionar la medida del gobierno de Lula. También se sumaron entidades como las federaciones de São Paulo y Río de Janeiro, que advirtieron sobre el impacto de la prohibición en el financiamiento del fútbol brasileño.
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El escenario ya comenzó a reflejarse en las camisetas. Flamengo y Fluminense exhibieron el mensaje “Prohibir no es proteger”, mientras que São Paulo reemplazó la marca de su patrocinador por Superscore, una plataforma de estadísticas vinculada al grupo Superbet, indirectamente, lo mismo. Otros equipos buscaron alternativas comerciales: Corinthians acordó con Shopee, Santos incorporó a Agibank y Botafogo, Vasco da Gama y Athletico-PR utilizaron esos espacios para promocionar sus programas de socios. En paralelo, siete clubes de la Serie A (Bahía, Chapecoense, Cruzeiro, Grêmio, Vitória, Palmeiras y Atlético Mineiro) quedaron sin patrocinador principal en sus camisetas, según reportes publicados en octubre.
El impacto económico podría ser millonario. Los clubes de la Serie A brasileña recibieron cerca de 1.000 millones de reales (unos US$192 millones) en ingresos directos por publicidad de casas de apuestas durante 2025, de acuerdo con un relevamiento de Convocados y Outfield citado por Reuters. Esa cifra representa casi el 10% de los ingresos recurrentes de los equipos, aunque las pérdidas potenciales podrían ser mayores si se suman la publicidad en los estadios y los acuerdos vinculados a las transmisiones. El caso más contundente es el de Flamengo: su presidente estimó que el club podría perder entre 400 y 430 millones de reales en 2027. Por su parte, una presentación judicial conjunta proyectó un impacto global de hasta 2.500 millones de reales para el fútbol brasileño.
Fuente: 442.perfil.com
